El asueto de Gutenberg

Lo siento, ya esta hecho. Titubeé un poco antes del click final: dirán que paso lista entre los desleales. Sintomáticamente, ayer mismo leí Palos de ciego, la columna dominical de Javier Cercas, donde narraba su dolorosa separación de la edición número 19 del diccionario de la Real Academia Española. Curiosa numerología: el 18 de octubre Javier confiesa la reciente traición a su tumbaburros —lo ha ido a dejar en una librería de viejo— y al día siguiente, octubre 19, sale al fin a la venta la edición internacional del Kindle. Toda una cuchillada a nuestro amigo Gutenberg. Repensando el asunto del diccionario, no pude más ni menos que entregarme a escuchar las voces plañideras de mis libros, que ya se ven de vuelta en una librería, o quizás esperando postor en eBay.

El lío comenzó desde que tuve a bien añadir a mi wishlist el aparato. Lo había visto un mes atrás, abordo de un avión, y fue una aparición comparable a la del primer walkman, el primer fax, el primer email. Mentiría si negara que tales adelantos me han ayudado mucho a vivir mejor, pero no menos cierto es que he pagado precios altos por ello. ¿Cómo calculo en pesos y centavos el aislamiento que me ha obsequiado cada uno de estos juguetes? Claro, un libro electrónico no está ahí para hacerlo a uno más sociable, pero no bien sopeso aquella promesa de bajar y empezar a leer un libro en 60 segundos, temo que en realidad suena más a amenaza. ¿De manera que ya no voy a ir a recorrer librerías en busca de un ansiado y esquivo ladrillo de papel? ¿Voy a tener que ahorrarme el paseo voraz del niño caprichudo, con todo y las punzantes eliminatorias? Y a todo esto, ¿quieres callarte ya, Pepe Grillo de mierda?

Si seguimos el curso de la metáfora de Javier Cercas, encontraremos que comprar un libro a larga distancia y en sesenta segundos es tan emocionante como hacer click en la imagen de una diva del Facebook y tenerla en tu cama de aquí a un minuto. Muy fácil para ser entretenido. ¿Cada uno de nosotros clonado y disponible en la sección de downloads de su página? Por eso digo que no tengo Facebook. Aunque sé que es inútil resistirse, y la prueba es el click todavía caliente que me ha hecho el feliz dueño de un Kindle, aunque me falten días para toquetearlo y no tenga ni un libro digital.

Conseguí resistir por catorce horas. Todavía afectado por la metáfora del diccionario querendón, pasé de largo de la tele a la cama sin hacerle ni un guiño a la MacBook. Tampoco desperté a las cuatro y media para hacer esas compras de pánico que le dan emoción a los insomnios. Hoy mismo, en la mañana, me sentía persuadido de que el culto artefacto podía esperar. Pasado el mediodía, ya estaba distraído seleccionando libros para mi witchlist. No sé si fue un momento de fortaleza o debilidad, pero en no más de 60 segundos ya había consumado el último click.

¿Voy a dejar mis libros de papel? Muy al contrario: pienso atesorarlos. Razón más que bastante para no maltratarlos haciéndolos viajar en maletas, guanteras o mochilas. La idea es leer más y cargar menos. Ahorrarme esperas y cuotas de envío. Además, por ahora sólo es posible leer contenido en inglés…

Por más que apilo ideas, no alcanzo a convencerlos. Se diría que ya no quieren que los lea, y puestos a oponerse no van a soportar ni que los toque. El Kindle no ha llegado y mis libros, unidos en pandilla solidaria, ya lo han puesto en su bitchlist. Va a haber que protegerlo de tantos enemigos silenciosos. Nada me extrañaría que en el primer descuido le cayera del cielo un atlas en tres tomos. x_micrologo

  1. You really make it seem so easy with your presentation but I find this matter to be really something that I think I would never understand. It seems too complicated and extremely broad for me. I’m looking forward for your next post, I will try to get the hang of it!

  2. Ligia Gómez says:

    Hola Xavi, bueno te leo con frecuencia por aquí y mucho más en tus libros o artículos; este no lo había leído, interesante, oye todo es sólo cuestión de gustos creo pero ¿ apoco crees que cambiaría los libros que amablemente me has firmado, ya con tu letra, con tu huella, sabiendo que estuvieron en tus manos y que puedo seguirlos marcando a mi antojo por algo virtual ? jamás, me niego, nunca será la misma sensación. Pero bueno tampoco estoy en contra de la tecnología, como portátil para viajar y en caso extremo está bien, pero nunca para sustituir ni a mis mejores amigos (los libros) y creo que lo piensas igual, ni la sensación de seguir teniendo día a día el roce de las hojas en mis manos y los distintos olores que emanan, que por más que me dice mi otorrino que no lo haga tengo la manía de enterrar mi nariz entre las hojas y olerlos con una aspiración casi de yogui, jajaja….eso es algo que jamás podría hacer con un kindle, ósea sería algo así como él clásico ejemplo de bañarse con impermeable no? qué chiste! bueno saludotes igual ni siquiera tienes tiempo de leerme pero como asidua lectora me interesa dejar mi opinión. ciao, besos.

Responder

You must be logged in to post a comment.